lunes, 21 de abril de 2014

LA TORMENTA QUE TRAES DENTRO


Disparo los ojos en el cénit de la luna desdibujada en el charco escapado del océano. Su brillo de escamas se estrella desnudo en la espalda fraudulenta del puercoespin sin tersura.

Mastico, con el alma arrobada, las notas fugadas del Stradivarius y acudo a la cita de pan tostado untado de mantequilla derretida entre mi lengua. 

Mis ojos se beben sin miserias el día y mi perro, arrobado, husmea en el aire  los olores imperiosos a su nariz. Las nubes me observan viajando entre mis ojos. El lápiz garrapatea el mundo en una hoja de papel devastada de blancura. Los pasos acuden a su destino, fieles a los zapatos alimentados con betún y cercanía. 

El cuento surge, adormece la vida y estremece la curiosidad del sueño que no se retira a descansar. 

Una lagartija se transforma en prendedor de la pared que no logra sacudírsela. Hastiada de verde, la lagartija se reconfigura en siena  y se camufla entre el chocolate de tus ojos. 

La llovizna disimula la tormenta que traes dentro del compás del corazón.