miércoles, 23 de abril de 2014

EL LATIDO DE LA LUNA


Presentimos el latido de la luna en la cintura de sus iris.

El viento calla sus alas impetuosas de luz. 

Arañamos con los ojos su silueta serena de novedades en desvarío.  Incipiente la vida se gesta ante nosotros. Aparece vital, impregnada de ternura. Redondeando la promesa de mantener la especie a flote, de cobijar el vientre que crece ante los ojos como luna llena.

Surgen los intentos de dibujar su esfera, de concebir con líneas, con sombras y con luces la esencia que promete vida nueva.

Un ser se forma cobijado por la piel y por las miradas que circulan el salón de clases. Tiembla el pulso y el borrador no alcanza a esfumar la intensa sensación de estar en presencia de un milagro.

Afuera hay una explosión de vida. 
Surge. 
Abruma. 
Revienta los ojos del color. 
Salpica sin misericordia el instinto del día. 
Riega con su luz la esquina del sol.
Colorea el arco iris y se arrulla con latidos preñados de novedades.

Cada aprendiz de artista dibuja con su magia la magia que representa una mujer embarazada. Los violines atraviesan las paredes del salón. El silencio se instala a sus anchas en el alma. El maestro propone líneas nuevas y estimula con sonrisas la creación. La modelo, previo a su encuentro con la vida nueva que lleva en sus entrañas, se sumerge entre sus sueños y concibe un nombre, un techo, una vida por construir.

Estalla la vida en incertidumbres. 
Se ofrece vital.
Rotunda.

La sangre se hace mar rojo y arremete contra la muerte. La savia verdea las montañas de posibilidades. Y la vida prevalece ante cualquier pronóstico.

Pronto amanecerá otro ser posando ante la vida.

Diciembre 2013