miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL ESPECTÁCULO DE LA TORMENTA

La tormenta despierta incluso al miedo. El cielo truena cayéndose a pedazos. Bombardea a mansalva con los truenos desperdigados a lo alto y a lo ancho del universo entero. Hiere la calma con sus flechazos zigzagueantes de luz. Llora con los aguaceros que empantanan los ojos y los cauces del silencio. La fragilidad es la víctima de su impacto de correntada sin freno. Los cuerpos se encogen como fetos. El alma se olvida de la calma. Los techos amenazan desplomarse como pesadillas de buitres. La tempestad se anuncia en grande con sus luces pirotécnicas. Impone su espectáculo imponente. Ataca por igual a las semillas sedientas de frescura que a las aves aferradas a las ramas como frutos al borde del suicidio. El miedo palpita en desconciertos en las gargantas frágiles, sin certeza de un mañana. La tormenta se derrama apabullando los sentidos. Se solaza ante la impotencia de la vida y grita…¡estoy aquí!
  Pero finalmente, y como pasa siempre, el  día se despierta delicada y dulcemente tendiendo la calma entre los ojos.
febrero 2013