jueves, 31 de diciembre de 2015

INCIPIENTE CEGUERA

Dibujo a lápiz sobre papel. Araminta Gálvez.
Ató la mirada en la distancia de su juventud. Desenrolló los recuerdos de su niñez descalza corriendo detrás de los renacuajos y las ranas del río.

La luz se instaló poco a poco en su incipiente ceguera. Hubo fiesta en sus retinas al revivir los juegos con sus hermanos niños.

Oyó sus risas traviesas y vio a Guayo encaramándose al nogal del patio. Recordó a Chepe viendo que se le desvaciaba la sangre de sus bracitos sucios y flacos,

Se armó de valor y se encaminó al espejo de cuerpo entero. Temblando abrió los ojos pero las  nubes impedían que su imagen apareciera con claridad.

Parpadeó varias veces y una deslucida imagen apareció en el espejo.Era como una sombra, como una mueca de sí misma.

Ya no le quedaban lagrimas. Cerró los ojos y tanteando el camino buscó con las  manos estiradas su cama. Se hundió en ella y ya no se levantó nunca más.