martes, 25 de junio de 2013

MI CASA


La casa, MI CASA, me desnuda del miedo 
y de los asaltos traicioneros de la intemperie. 



Ladrillo a ladrillo es un muro que soporta el roce cabizbajo de la luna 
               con el mismo temple y carácter 
con que embiste las tormentas de estrellas.

          Es cálida y abrigadora, 
como un corazón latiendo en sabrosuras sobre la estufa alegre en llamas, olores, sabores, añoranzas y fiestas. 

Algunas veces queda aletargada por los regalos de luz que el sol le avienta por las ventanas siempre abiertas
al aire, 
a los pájaros invasores de vuelos que se confunden de cielo, 
a mi familia que le desparrama bendiciones y  abundantes momentos de felicidad , 
a los amigos que riegan de palabras y risas los momentos y la sobremesa, 
a las botellas de vino celebradas con carcajadas y expectativas, 
a las oraciones desplegadas por los corredores del espíritu,
y a la alegría y la tristeza sazonando siempre la vida. 

Mi casa guarda mis secretos y los pasos que no doy, 
los despertares sorprendentes de colores y posibilidades, 
la música acariciando los sentidos, 
el jardín renovándose con vida a cada instante, 
la creatividad huyendo hacia mi lápiz y el papel, 
y de repente la imaginación atolondrándome de creación imposible de parar.

Mi casa me arrulla con olores imprescindibles a café, pepián, cocido y chocolate. Es un proyecto que me dio alas, abrigo y cobijo para mi soledad. La  niebla la arrebuja entre sus vapores grises y la desvanece como un sueño tenue. 

Pero la nostalgia anticipada me doblega los ojos y sin poderlo evitar, caen diamantes transparentes  desgarrados de añoranza.


25 de junio de 2013