viernes, 10 de mayo de 2013

Y LO CHUPÓ CON FRUICIÓN...


Desvanecida casi por el placer,
Matilde acarició con la lengua su base
y lo lamió lujuriosa de arriba abajo
y de abajo a arriba varias veces.
Saboreando,
deleitándose,
humedeciéndose sin poderse contener.
¡Y SE DESBORDÓ DE ÉL!
con sus jugos y sus maravillosas delicias.
Se relamió
y abrió lo más que pudo la boca para tragárselo entero.
Un estremecimiento de placer la inundó.
Y en la cúspide de la lujuria y sin poderlo evitar
dijo con un hilo en la voz...
—Ahora deme uno de pistacho.