lunes, 12 de mayo de 2014

FRENTE AL PELOTÓN DE FUSILAMIENTO



Frente al televisor, Julián coloca amorosamente el revólver sobre la mesa auxiliar. 
Agarra un puñado de almendras, las deposita en su boca y las mastica sistemáticamente. 
Toma un trago de cerveza y se congratula por no estar en lugar del hombre que van a fusilar. Su parecido con él es indiscutible. 
Julián sonríe. 
Si no hubiera hecho el cambio de identidad  a tiempo, en este momento sería él, quien estuviera parado frente al pelotón de fusilamiento.